¿Por qué usar un chupete?
El chupete, el mejor amigo del bebé, aporta bienestar a tu hijo y alivio a los padres. Sin embargo, a veces olvidamos la gran cantidad de ventajas que ofrece este objeto casi mágico. Aunque existen alternativas para el bebé, como el pulgar, el dedo o el doudou, nada sustituye al famoso chupete.
El primer beneficio de usar chupete, conocido por todos, es sin duda la calma y la sensación de bienestar del bebé. Desde muy pequeño, un niño experimenta sensaciones de estrés, angustia o nerviosismo, y el chupete es a veces la única forma de tranquilizarlo. Por eso es importante no perderlo, y te recomendamos tener siempre a mano una cadena para chupete. Succionar el chupete le trae al bebé recuerdos asociados a la toma del pecho o del biberón. De hecho, succionar libera endorfinas, lo que le proporciona esa agradable sensación de bienestar.
Aunque para algunos padres las ventajas del chupete resultan evidentes, este objeto esconde otros aspectos positivos para el bebé. Además, su uso desempeña un papel importante, ya que reduce el riesgo de muerte súbita. Los investigadores lo han confirmado: dormir con chupete favorece la ventilación y la respiración del bebé y limita así el riesgo de reflujo.
A medida que crece, el bebé siente la necesidad de tocar y llevarse a la boca todo lo que encuentra a su paso: es en ese momento cuando el chupete se convierte en una fuente de distracción, ya que mantiene ocupado al bebé, que se concentra en succionar. Esto reduce, además, la angustia de algunos padres ante el peligro de que sus pequeños se metan otros objetos en la boca. Y esta distracción también ayuda a que el bebé respete mejor los ciclos de las comidas, porque piensa menos en comer.
Otro aspecto nada desdeñable del chupete, tanto para papá y mamá como para el bebé, es su efecto calmante frente al dolor. Aunque no existe una solución milagrosa para aliviar los cólicos del bebé, más allá de masajearle la barriga o la espalda, succionar el chupete alivia en parte esas molestias. No olvides tener varios bodies personalizados por si tiene cólicos, para poder cambiar al bebé con frecuencia.
El chupete también ayuda a regular los ciclos de vigilia y sueño del bebé, ya que le permite conciliar el sueño más rápido; gracias a las endorfinas, el niño disfruta de un descanso más óptimo, algo que también encanta a los padres.
Desempeña un papel clave sobre todo en los bebés prematuros: recurrir al chupete facilita que el bebé agarre el biberón y, por tanto, influye en su alimentación y en el desarrollo de sus fuerzas.
Succionar el chupete ayuda además a la digestión: la leche o los purés, por ejemplo, son alimentos ricos en grasas y proteínas y a veces resultan difíciles de digerir, por lo que la succión contribuye a procesar los alimentos y asegura así una mejor digestión.
En el plano dental, la succión tiene la ventaja de alterar menos la alineación de los dientes en comparación con el pulgar. Además, la salida de los dientes a veces resulta dolorosa para el niño, y morder y succionar le ayudan a aliviarse. También puedes encontrar un mordedor para el bebé.
El chupete tiene también un lado práctico, ya que es fácil de transportar y de guardar, y se localiza sin problema gracias a las cadenas para chupete que se enganchan a la ropa del bebé.
Por otro lado, favorece una mejor coordinación entre succión, deglución y respiración, y ayuda así a evitar que el bebé se atragante.
En cuanto a la higiene, el chupete se puede esterilizar, cambiar o sustituir cuando se deteriora o se pierde, a diferencia de chuparse el dedo. Además, refuerza la resistencia de tu pequeño frente a las alergias. En efecto, aunque el chupete es más higiénico que chuparse el dedo, contiene igualmente microbios que, al segregar bacterias, favorecen el desarrollo de las defensas inmunitarias. ¡Pero es una ventaja que conviene tomar con precaución!
El chupete facilita una mejor transición entre casa y los demás entornos a los que tu hijo tendrá que enfrentarse, como la guardería o el colegio: succionar el chupete le recuerda al ambiente del hogar y le ayuda a adaptarse con mayor facilidad.
Para tranquilidad de los padres, los chupetes se controlan y se prueban dermatológicamente. Al venderse en farmacias, puedes confiar plenamente en el producto y estar tranquilo respecto a la seguridad del bebé. De hecho, la normativa exige controlar los chupetes antes de su comercialización. Disponibles en varias tallas y modelos, favorecen la tranquilidad de nuestro pequeño y la de los padres.
Por último, los padres pueden controlar su uso, que es solo temporal.
Como puedes ver, el chupete tiene numerosas cualidades y es, por tanto, un aliado indiscutible tanto para los padres como para tus pequeños tesoros, desde el punto de vista físico y fisiológico. De hecho, los pediatras recomiendan el chupete antes que el pulgar. Recurrir al chupete puede depararte muchas sorpresas.
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